"EL TAOÍSMO"
Con la caída de la última de las dinastías de la Edad del Bronce, abarcando su último periodo y una etapa de revueltas y luchas entre varios clanes, entramos en un nuevo periodo de la historia china.
En ese periodo de inestabilidad empezarán a surgir unas nuevas corrientes de carácter filosófico que resalta la importancia de esos emperadores ya nombrados y que les doten de ese carácter semidivino que hará que el mundo y la manera en la que tenemos que estar de manera pacífica en él se formalice a través de estas dos grandes corrientes:
No podemos considerarlas religiones como tal, sino filosofías de vida y de política, porque enfatizan la ética como una virtud de convivencia. Ambas dos corrientes se podrían traducir en dos grandes fuerzas universales, el Yin y el Yang. Dos elementos diferentes pero complementarios. El Yin significaba lo débil y lo femenino, y el Yang lo fuerte y masculino. El Yin serían los nobles, los que hacen las cosas bien y el Yang los llama los viles que desestabilizan la sociedad armonizada. Si dentro de la sociedad cada persona sigue el buen camino, todo irá bien. Y eso se basa en armonizar nuestros derechos y deberes para que la humanidad, siguiendo unos ritos establecidos, alcancen el equilibrio siguiendo un concepto que es el Tao, que dará nombre a la otra corriente filosófica.

El Tao es como una fuerza divina intangible que fluye por todos nosotros y que también significa el camino a seguir, porque esa energía que está en continuo movimiento sigue unos principios determinados que no tenemos que preocuparnos en comprender pero que marcan nuestro camino. No podemos luchar contra ello, sino dejarnos llevar y fluir con esa energía, solo así encontraremos la paz individual y extensiva. Así, para los taoístas el Tao constituye la fuente, el patrón y la sustancia de todo lo existente.
En el taoísmo va a ser atribuido como fundador al maestro Lao-Tse, que convivió con Confucio. El libro que condensa las enseñanzas a este filósofo va a llamarse Dào Dé Jīng, también conocido como Tao Te King o Tao Te Ching. Va a ir explicando, no tanto esa preocupación de encontrar el equilibrio y la armonía social de Confucio, sino cómo debemos interactuar e integrarnos con todo el entorno. Con el Tao tenemos que integrarnos en ese equilibrio pero con ello entender el trasfondo del universo. De hecho aquí, lo que tenemos que hacer es buscar nuestro ser más profundo con la meditación y la concentración en nosotros y así entenderemos el camino que tenemos que seguir y equilibramos ese Yin y el Yang. Y la mejor manera de hacerlo es con el Wu-Wei, que es no hacer nada. El conocimiento no supone poder sobre los demás, sino una vía para entender la esencia de las cosas y liberarse de las pasiones y los deseos.
La representación material del Yin y el Yang va a ser a través del Taijitu donde dentro del círculo se fusionan las energías y dentro de cada una hay una aportación de la dualidad. Alrededor aparecen los que se conoce como los ocho trigramas, líneas partidas en tres niveles que cada una representará los lugares de donde emanará esa dualidad en el mundo (agua, viento, cielo, lago, fuego, trueno, tierra y montaña).
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