Santuarios rupestres - Imperio Shunga (185-75 a.C)
Tras el Imperio Maurya (332-185 a.C), encontramos el Imperio Shunga (185-75 a.C) en la zona norte oriental, de forma simultánea a la dinastía Satavahana, más conocida como Andra. La zona este en cambio estará dominada por los pueblos griegos.
Artísticamente es un periodo mucho más plástico, ya que se asientan las bases del budismo y se pueden permitir mayores licencias a la hora de crearlo. A diferencia de las representaciones tan formales dadas anteriormente con los Mauryan, éste se convierte en un arte más cercano a la población con escenas de la vida cotidiana, de carácter costumbrista.
Servirá entonces como gran fuerte documental de información que nos permite entender la fusión de las razas y etnias desde los arios por la fisionomía de los representados, aparecen escenas de desnudos con una carga de sexualidad tremenda y los animales son mucho más naturalistas.
Los santuarios rupestres tienen un nuevo modelo arquitectónico heredero de la tradición de construir templos y lugares de reunión que hasta este momento se habían hecho de madera, por lo que su gran mayoría han desaparecido; con la dinastía Chuka Andra se pasará a la piedra.
Los monjes preferían reunirse en exteriores pero con la llegada de un clima adverso, buscan refugiarse de manera transitoria. Las dinastías posteriores se dan cuenta de la comodidad y seguridad de estas edificaciones y deciden construirlas en piedra, excavadas dentro de la tierra.
Entran en contacto con la naturaleza, insertándose en ella. Existen dos modelos:
Templos o Chaityas: acceso restringido, únicamente pueden acceder los monjes, de carácter principalmente sagrado independientemente del periodo. Van a tener siempre la misma estructura, ya que su nombre deriva del sánscrito que significa ceniza, por lo que en el interior vamos a encontrar una stupa en vez de un altar; en su interior es donde se albergan las reliquias sagradas.
El templo se adaptará al tamaño de la stupa, teniendo una sola nave, con cabecera absidial; la altura se consigue mediante el desarrollo de una bóveda típica que coge el mismo sistema que la original de madera, la bóveda kudú, de manera equidistante se colocan los nervios o arcos que reparte el peso de la montaña.
Estos arcos de descarga se apoyan sobre un sistema de columnas que nos generan tres naves en el interior, siendo la central la más alta e iluminada y las laterales más pequeñas y oscuras; además esos cuerpos de columnas crean lo que en occidente se conoce como deambulatorio, siendo un espacio destinado por el cual los monjes puedan dar vueltas.
Lugares de la reunión para la congregación o Viharas: alrededor de la Chaitya podemos encontrarlas; son funcionales salas de reunión y en este caso el acceso si que está permitido. Encontramos diferentes modalidades, dependiendo de la comunidad a la que pertenezcan serán más grandes y decoradas en relación a la riqueza con la que cuenten; con vivienda, refectorio, aula de aprendizaje, de forma cuadrada rodeada por estas estancias, con techumbres en este caso planas.
La Chaitya de Karli (Maharashtra, s. I-II) es la pieza más importante conservada de estos santuarios rupestres, aunque arquitectónicamente sabemos que se comienzan a levantar en el periodo de budismo hinayana, las modificaciones posteriores en su decoración se hacen bajo el estilo mahayana, reflejado en la parte de la fachada y el interior de la stupa, por lo que supone una fusión artística.
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