PERÍODO EDO (1615-1868)

 PERIODO EDO (1615-1868)

En este periodo alcanza el poder la familia de los Tokugawa. Ieyasu Tokugawa traslada la capital a Edo, actual Tokyo. El emperador se mantiene viviendo en Kyoto, pero Tokugawa le rinde la cortesía justa porque todo el poder vuelve a recaer en los Shogun. Es una etapa donde continúa el rechazo a Occidente, mismas persecuciones a aquellas religiones que habían venido a través del mar. Se da el cerramiento de Japón al extranjero, que se mantiene hasta el siglo XIX y que marca la cultura japonesa.


Además de los Shogun, habrá una estratificación vinculada al mundo de la corte por debajo de ellos: los daimyos (señores feudales), los samuráis y los cortesanos al servicio de la administración de los Shogun. Aparece una clase nueva: los Chonin, burguesía o alta sociedad muy próxima al primer escalón de daimyos y samuráis. Bajo los Chonin, tendrá importancia el cuerpo de campesinos y artesanos porque son los que mueven la economía, además de que son los que permiten el abastecimiento de cuestiones primarias de alimentación y de objetos artísticos. Por último, hay una clase social baja de aquellos que se dedican al trabajo de la carne.


Debido a la preocupación por el cerramiento exterior, se desarrollan unas vías internas por el país. Surgen dos grandes rutas internas: kisokaido (interior de la isla) y tokaido (costa). De esta forma, había una mayor fluidez de la mercancía.


Esta nueva estructura lleva a una relajación del formalismo propio de los periodos anteriores. Estas nuevas clases de personas vinculadas a un origen más humilde tienen un arte más popular. De ahí que nazca el Ukiyo-e, un mundo popular y cotidiano que refleja la parte más lúdica del día a día. Cambia el gusto hacia la mujer perfecta, dejando de lado a las geishas cultas y refinadas. Se imponen así las mujeres Yujo más mundanas y terrenales.



Esto se ve reflejado también en el teatro, que pasa del NOH (más erudito) al KABUKI (expresión de emociones y diversión). La ceremonia del té se relaja también, ya que no solo la realizan las geishas. La cerámica deja de ser tan zen (Raku) y nos vamos a una importación de técnicas chinas conocida como porcelana ARITA, de pigmentos azules y blancos.




Surgen además dos tendencias arquitectónicas:

  • Una más sobrecargada que sigue la idea china.

  • Otra basada en la sobriedad, más japonesa y tradicional. Vinculada a las casas del té, que son edificios en madera y que tienden a curvarse.


La ciudad de Edo se convierte en la capital, más extensa que la actual Tokyo. El núcleo es el castillo de Edo, donde residen los Shogun de la familia Tokugawa. Protegido por un enorme foso y rodeado por una enorme muralla. Alrededor se levantan las casas de los daimyo. Se encontraba aislado del resto de barrios, estructurados según una organización jerárquica.


Surgen barrios nuevos en torno al río Sumida, que abastece de agua al distrito Yoshiwara, zona destinada al barrio de la prostitución, que en aquel momento se liberaliza y se embellece. Se plantan los cerezos que han trascendido como la verdadera imagen estética de Japón. Ese barrio aparece en muchas pinturas del Ukiyo-e que buscaban la parte lúdica de la vida. Cuando se levantan estos barrios que en origen tienen casas del té, éstas terminan convirtiéndose progresivamente en prostíbulos (aunque arquitectónicamente sigan siendo casas del té).


La arquitectura sobria bebe del zen: poco ornamento en los detalles, todo limpio y en madera, arquitectura con poco color, líneas básicas y orientaciones determinadas (concepto del Feng-shui). Herencia de la estética tradicional.


Tenemos todo lo contrario en la arquitectura lujosa recargada, que se materializa en el edificio Santuario Tosho-gu o Mausoleo de Ieyasu Tokugawa. Cuando deciden la construcción del que va a ser su mausoleo, la pretensión es que sea la presentación del nuevo poder de la nueva dinastía, por lo que refuerza la estética china. Lo construye con la intención de santificar sus restos una vez fallecido, recibiendo el nombre del “gran Buda iluminador del este”.

A nivel arquitectónico, vemos la fusión del estilo tradicional budista con las salas necesarias, pero también los principios sintoístas de conexión con el espacio que lo rodea. La fachada de la “Puerta del Sol resplandeciente” incorpora el dorado como acabado, pero además tiene una serie de mascarones, gárgolas, relieves y esculturas de animales mitológicos y simbólicos que preceden la entrada con la idea de sobrecoger a todo aquel que decidiese a acceder.



JARDINES

Rama de arquitectura más sosegada. Distribución de los jardines:

Villa Imperial de Katsura. Compuesta por 7 pabellones en torno al elemento central del jardín con el estanque. Cada pabellón es una pequeña casita del té. Los tejados se curvan, el espacio es limpio con suelos de tatami y tatagami. Madera y blanco, puertas correderas… Todos los elementos que siguen la estética tradicional de la casa del té.





Casas del té Chashitsu. Mantiene el espíritu limpio y ordenado porque en el interior solo nos encontramos un armario para guardarlo todo y mantenerlo todo vacío.


Villa Shishen-do. Residencia de un poeta japonés, Jozan, especialista en clásicos chinos y diseñador de jardines. Conocía mucho la filosofía Chan (Zen), por lo que sigue esos conceptos. Hay una puerta rústica de bambús y madera, y un jardín de arena y rocas (hiraniwa). Tiene una planta baja como lugar de meditación y una planta alta para la residencia de los monjes. Necesita incorporar un segundo cuerpo con un gran ventanal desde donde contemplar la luna. También incorpora los típicos arces rojos.
Estos jardines van a recibir un nuevo nombre: MOMIJI (viene de momizu, que significa teñir de rojo en japonés). El nombre hace alusión al otoño y al color de estos árboles.


PINTURA YAMATO-E. Fuentes tradicionales.

Surgen dos escuelas:

  • Rinpa: fondos de oro. Decoraciones, sobreparedes, biombos, sedas… No es un estilo novedoso porque ya se estaba realizando en periodos anteriores. Las escuelas Kano y Tossu siguen trabajando, pero no enriquecen porque los artistas de estas escuelas mantienen la forma tradicional, algo que a la sociedad cambiante no le gusta.

  • Nanga: estilo desenfadado. Experimentación. Intenta buscar la representación de los estados anímicos, entendiendo que la pintura no es solo algo oficial sino que puede hacerse como un pasatiempo. No hay tanta rigidez en las formas.


ESCUELA RINPA

Todas están ligeramente aguadas, no son tan brillantes excepto por el dorado. Su fundador fue Sotatsu. Pintura sobre biombo de 6 paneles. No tienen el naturalismo de las escuelas anteriores, se parece más a una abstracción.


Ogata Korin. Grulla y ciervo. Arce de hoja roja porque es el entorno donde se insertarían las arquitecturas decoradas con estos biombos.


Ogata Korin. El viento y el trueno. Dioses protectores.


Sakai Hoitsu. Arces Momiji y cerezos.




ESCUELA NANGA

Seguimos dentro del Yamato-e. Ya hemos visto las experimentaciones donde se hacen las aguadas de estas tintas chinas con ese trazo más fluido, esos fondos que desaparecen y se convierten casi en abstracción. Van a destacar paisajes con escenas más cotidianas.


Sengai Gibon. Sabio y roca.


Tanomura Chikuden. Pescadores.




Dentro de la pintura:

Género Ukiyo-e, pinturas del mundo flotante o estampa japonesa. Grabado.

Dentro del Ukiyo-e: la estampa ukiyo-e hanga (xilografía). Ramificación especial.


Se le llama "el mundo flotante" porque es el mundo donde uno disfruta y se relaja, mundo idílico de placer. Lo efímero de la vida humana, busca el placer de los sentidos. Reforma de la sociedad que conlleva la ruptura de normas. La población siente que ya no hay que esconderse.


Naganobu (artista de la escuela Kano): Escenas populares de gente sencilla. No tuvo demasiado eco en su momento pero tuvo mucha influencia en los pintores posteriores, que siguieron su corriente.

Lo que más destaca en el Ukiyo-e es la representación de las mujeres, cada vez más importante, al igual que las escenas cotidianas en el barrio Yoshiwara. Se busca idealizar todo hasta el punto en que los kimonos son fantásticos, superiores a cómo serían los tejidos reales. Se sigue cuidando el dibujo lineal en la formalidad.



Xilografía Ukiyo-e hanga: mundo ligero, popular y placentero. 


Dos corrientes a la hora de realizar estas pinturas:

  • Pesimista. Relacionada con el budismo y lo efímero de la vida
  • Optimista. Deleite, sociedad que pretende dejarse llevar por la vida.





Los tres grandes subgéneros dentro del Ukiyo-e:

  • Yakusha-e. Retratos de actores.
  • Bijin-ga. Mujeres hermosas. Ya no son mujeres en el hogar o reunión, no hay un carácter moralizante.
  • Shunga. “Estampas primaverales” (arte erótico). Género de mucho gusto entre los Chonin.

El artista Moronobu fue el promotor principal del Ukiyo-e. Pintor de kimonos y biombos, hasta que se cansa del estilo Yamato-e para hacer estampas monocromas, que pasarán a ser a tres colores hasta que desarrolla una pintura con formas minimalistas de encuentros entre hombres y mujeres.


Heredero Harunobu, trabaja el calendario y, dependiendo del periodo del año, hace una obra u otra según la estación.


Los artistas más reconocidos fueron Utamaro, Hiroshige y Hokusai. Utamaro consolida oficialmente el Ukiyo-e, vinculando su gusto a la representación de la belleza femenina. Sus obras fueron las que representaron a las primeras mujeres en este estilo tan característico.


Hiroshige destaca por encima del resto de pintores, trabaja la madera junto a Hokusai. Reincidente a la hora de pintar los paisajes. Trabaja la tradición Meisho (paisajes populares). Recibió influencias de occidente.

En sus obras vemos hasta 53 vistas del camino de Tokaido, que unía Kyoto con Edo; 100 vistas de Edo; y hasta 69 de Kisokaido.

  • Estación de Kameyama. Estampas que priman el dibujo lineal pero empiezan a insertar los colores.
  • Estación 45 Shono. Personas desplazándose.
  • Vista de Dotombori (vistas de Osaka). Personajes que se pasean y dialogan entre ellos
  • Vista de Ueno.
  • Jardín del ciruelo en Kameido. Sube de intensidad el color.




Hokusai. Un poco anterior a Hiroshige pero es el más conocido, principalmente por sus 36 vistas del monte Fuji, que se convertirán en la imagen emblemática del arte japonés. También tiene inspiración estética del mundo occidental. Llegará a realizar manga, pero destaca por la realización del estilo Meisho como Hiroshige. Especial condición lumínica y atmosférica.

  • El fantasma de la mansión de los platos. Mundo extraño humorístico. Ilustra parte de los cuentos de los 100 fantasmas, literatura tradicional.
  • Fuji rojo.
  • La gran ola de Kanagawa. Otra de las 36 vistas del monte Fuji porque está al fondo. Sensación de gran tempestad y tormenta.




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